4.11.11

Sois las mejores amigas que nunca imaginé que podría tener. Sois tan buenas que ni os merezco, así que estoy tremendamente orgullosa de teneros a mi lado.
No os podría olvidar ni en mil años y, cada vez que pienso en el tiempo en el que vamos a estar separadas, me deprimo más y más. No me puedo imaginar tanto tiempo sin vosotras. Tengo la sensación de que el verano ya va a a llegar y de que os voy a ver otra vez, pero queda mucho y eso me jode
Y es que este verano ha sido genialmente genialoso, y ha estado repleto de momentos inolvidables, como cuando estábamos cantando “La fiesta pagana” en las eras y Ana empujó a Laura y ésta cayó al suelo cual saco de patatas. Tampoco se me olvidarán otros momentos: las horas y horas mirando a los opbreros y persiguiendolos a la salida, cuando jugábamos al Party y me caí al suelo mientras dormía en cama de Eva, observando los bipolarismos extremos de ciertas personas cuando, entre otras cosas, se cambiaba de ropa tres veces para hacer nada en menos de un minuto, leyendo Pinocho en la plaza, cuando vimos a gente andando por la carretera de noche y pregunté ''¿Quiénes son?'' y Laura respondió ''¡Son personas!'', nuestras conversaciones en catañol, haciendo de canguro con Sergio, jugando a Puta con toda la tensión que ello conllevaba, jugando al futbolín, viendo los partidos Madrid-Barça, en las fiestas, cuando adiviné que Pablo se llamaba Pablo, nuestras sesiones de relax (incluyendo mascarilla, velas perfumadas, The Script + Taylor Swift y rodajas de pepino en los ojos), cuando el muranat nos dijo que subiéramos a hecharnos la siesta con el rubio, viendo pelis de miedo cuando sonó el teléfono en casa de Eva y nos pusimos a gritar, nuestras guerras de agua, la fiesta de la espuma, el violador que me quiere violar, el día que vino la Bibliomóvil con internet y Arbeteta se llenó de portátiles (fue un sueño, internet en Arbeteta!!) nuestro súper picnic cuando Laura y yo tuvimos que hechar a los que estaban comiendo en el lavadero para que nos dejaran y la sucesiva merienda que no fuimos capaz de terminar, Japo y sus modelitos, mis caretos en TODAS las fotos, los momentazos de ¡Amarillo chillón!, el ''Cari, se me ha metido algo en el ojo'', ''Vételo, vételo'', las noches con el malote cuando se ponía a desvariar muchísimo y su novia le decía 'cari, deja de hacer el tonto que se están riendo de ti'' , la Chupinvitada diciendo ''Vámonos al carroussel'', el ''¿Me das unA regaliz?'', el día en el que el padre de Ignacio y el tio de Lagu nos pusieron el sello de la Soci en el brazo para la entrada gratuita, los kilos de gusanitos y de pipas comidos en la puerta de la Paquita y que luego salía diciendo: ''Luego limpiadlo que yo ya estoy mal de la cadera y no me puedo agachar'', el trabalenguas imposible de catalán, cada vez que dijimos ''vamos a la cobertura/farola'', las veces que hemos visto esa maldita luz en el cementerio que nos acojonaba, cuando intentábamos convencer a Andrea de que estrenara las zapatillas rosas y a ella no le daba la gana, las genialosas fiestas y los toros por primera vez en Arbeteta (cuando Ana se quedó dormida y no pudo ver a Pablo), la comida debajo del escenario y cogiendo mesas y sillas de la soci hasta la plaza, el hombre de negro, Lorensoooooo, EL GUITARRISTA DE LA PIRATA cuando se acercó a mi y a Eva y nos dice: ''-Os mola'' ''-¿El qué?'' ''-La orquesta'' ''-Ah, sí''. Y el día de la disco-móvil cuando nos íbamos y empezaba una canción que nos gustaba y volvíamos corriendo para estar allí, la decepción que nos llevamos Laura y yo cuando empezó a sonar Coldplay y luego era un remix de mierda, como todos los demás. Las veces que venían la panda del porro a los bancos a por cobertura y se hacía el silencio de una forma brutal (cri cri), la noche de Morillejo que luego me fui a Peralveche con mi hermano y el Leandro y se me cayó una lentilla y me pasé la noche con ella en la boca.
La mañana que íbamos a salir a correr y Laura y yo nos acostamos tan tarde que no queríamos ir y nos pasamos la noche intentando averiguar como decírselo a Gema y que no se levantara, pero al final fuimos y Laura acabó vomitando por ahí en medio de la carretera, las frutitas que compramos al del bar (que miedo da el hijo de puta), nuestras conversaciones rayantes acerca del fin del mundo o de la tercera guerra mundial.
Y sobretodo, todo un mes entero conviviendo con vosotras, hablando de todos, viviendo 24h juntas, compartiendo todo, un mes como hermanas. Habíamos planeado un montón de cosas para hacer en el verano, luego no hicimos ninguna. ¿Pero sabéis qué? Que da igual, ha sido genial igualmente. Porque ha sido espontánea, sin planificar y siempre con vosotras, que ya es divertido de por sí. Sois las mejores amigas que se pueden tener, no existe nadie mejor. Tengo una confianza ciega en vosotras, y me arrepiento enormemente de no haber querido ir los veranos anteriores pensando que era un coñazo... ¡Si llego a saber que os iba a querer tanto ni me lo habría pensado!. Y Arbeteta... vale que no tenga nada, ni haya nada interesante que hacer, pero ¡ES UN PUEBLO! Y menudo pueblo... lo que no pase allí no pasa en ningún sitio.
Ahora solo queda ir tachando los días e ir haciendo una cuenta atrás hasta el próximo Agosto, que espero que sea mejor que este, aunque dudo que sea posible!
No me creo que vaya a estar tanto tiempo sin vosotroas, poque aunque hablemos tanto, no es lo mismo no poder abrazaros...
¡OS QUIERO HERMANAS!

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idas de olla.